Ese es el título de la canción que me envió Mario por sms la segunda noche despues de haber-le dejado. Eran las tres de la mañana, Déborah y yo nos íbamos a acostar ya cuando llegaron tres mensajes seguidos, con fragmentos de la cancion. Los leí rapidísimo sin dejar que me afectaran demasiado y si no recuerdo mal se los leí a Déborah. Aún así las palabras se me clavaron como astillas y se quedaron ahí. Ignoré los mensajes. Dejé de pensar en esas palabras para poder dormir. Esos dias yo estaba como drogada. Déborah me preguntó que qué sentía y le dije que cabreo. Que me caberaba que ahora estubiese dispuesto a darlo todo, que eso sólo me hacia daño. Que me gustaría que se callase la boca. Imagino que Déborah inconscientemente quería saber si iba a volver con él o no. Ella ya debía tener la esperanza de ligárselo en cuanto me fuese.
Decidí no volver a leer esos versos hasta que estubiese muchisimo mejor, los dejé ahí, en la bandeja de entrada. Ayer los miré y busqué la canción. No se cómo, cuando llegaban esos fragmentos de la cancion yo recordaba la letra a la perfección. Recordé lo que sentí, imaginé lo que sintó Mario y me cagué en Dios una vez más por haber permitido que nuestra relación terminase así. No volveré a amar de esa forma. Es que lo sé.
Me cagué más en él por haberme enviado eso y luego irse con ella. Qué forma de traicionar unas palabras tan bonitas, y haberse permitido joderme de esta forma, para luego irse con ella en 4 días. Vaya par de cabrones.
Además hoy he soñado con él. He soñado que hacíamos el amor y entre besos y caricias -dados con pasión, con toda mi pasión, con esa que no he vuelto a dar y tardaré mucho en dar a alguien- le decía: "Pero te quedas, verdad, Mario? No volverás a irte, verdad? No te vayas, porfavor...".
Hijo de puta, cuanto te amé. Cuan poco debiste amarme tú para irte con ella tan rápido. Cuan poco la amas a ella. Cuan poco te amas a tí...
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